En el anterior post definimos qué era un principio activo y cómo los podíais identificar en la lista de ingredientes (INCI) de un cosmético.

En este post vamos a hablar de otro grupo de ingredientes que seguro habéis oído nombrar: los excipientes. Por si no sabéis qué son y cuál es su función, ahí va la explicación.

El excipiente es la base donde se diluyen los principios activos, que son demasiado inestables y puros para que campen a sus anchas y puedan ser aplicados sobre la piel. Estos principios activos se mezclan con los excipientes y ya se pueden usar como cosméticos y, por esta razón, se les llama el vehículo del cosmético. Facilitan la aplicación y dosificación del principio activo.

El excipiente condiciona la forma de presentación del cosmético. Por ejemplo, en crema, gel, espuma, stick, etc. Lo que llamamos las texturas o consistencias.

El agua es uno de los excipientes más utilizados porque en ella se disuelven la mayoría de los principios activos que conocemos. Además, es muy parecida a las secreciones naturales de la piel, como por ejemplo el sudor. Este excipiente es el más barato, factor que hay que tener en cuenta a la hora de elegir un buen cosmético y comparar precios.

No obstante, existen cosméticos que no contienen agua, en cuyo caso no es necesario incluir ningún conservante en la composición.

La cosmética convencional suele utilizar como base de sus productos aceites de parafina, cuyo origen es petroquímico y son totalmente sintéticos. Éstos resultan mucho más económicos para la industria, pero no lo son tanto para nuestra piel, pues tienden a formar una capa sobre la piel, impidiéndola respirar. Muchos problemas de alergias vienen de los excipientes. Además, hay que añadir que éstos son muy poco biodegradables y dañan al medio ambiente.

En la cosmética econatural el excipiente también ha de ser de origen natural como el talco, el alcohol, las grasas y los aceites vegetales, los cuales son biodegradables.

Muchas veces el excipiente también tiene un papel de principio activo, como los aceites, o de conservante, como el alcohol.

Fuente: Ecoestética

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